¿Te has preguntado alguna vez qué ocurre cuando un producto alimentario resulta peligroso para la salud? Los sistemas de alerta alimentaria son redes de intercambio de información especializadas en detectar y gestionar incidentes alimentarios que podrían generar crisis de salud pública. Su finalidad es paralizar inmediatamente la comercialización de productos considerados no aptos, impidiendo su disponibilidad para la población y protegiendo así la salud de los consumidores.
En España, estos sistemas de protección alimentaria funcionan las 24 horas del día, conectando autoridades nacionales, europeas e internacionales para garantizar una respuesta rápida y coordinada ante cualquier amenaza alimentaria.
Si quieres conocer cómo funcionan las alertas alimentarias y el papel crucial que desempeñan en la seguridad alimentaria española, esta guía completa te explicará todo lo que necesitas saber.
¿QUÉ SON LOS SISTEMAS DE ALERTA ALIMENTARIA?
Los sistemas de alerta alimentaria son mecanismos de coordinación entre autoridades sanitarias, empresas alimentarias y organismos internacionales diseñados para detectar, evaluar y gestionar riesgos alimentarios en tiempo real. Estos sistemas forman parte del marco legal establecido por el Reglamento 178/2002, que exige a las industrias alimentarias disponer de sistemas de autocontrol APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
Sin embargo, cuando estos sistemas preventivos fallan, las alertas de seguridad alimentaria se convierten en la última línea de defensa para proteger la salud pública mediante la rápida retirada de productos del mercado.
En España, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) coordina tres niveles de alerta: SCIRI (nacional), RASFF (europeo) e INFOSAN (internacional), garantizando una protección integral del consumidor.
INFOSAN: LA RED INTERNACIONAL DE SEGURIDAD ALIMENTARIA
INFOSAN (International Food Safety Authorities Network) es la Red Internacional de Autoridades de Inocuidad de los Alimentos, un canal voluntario de comunicación mundial coordinado por la acción conjunta de la FAO y la OMS que funciona como canal voluntario para el intercambio rápido de información sobre crisis alimentarias internacionales.
Los objetivos de esta organización son:
- Respuesta rápida ante emergencias: Promover el intercambio inmediato de información durante crisis relacionadas con la inocuidad alimentaria
- Colaboración internacional: Facilitar la coordinación entre organizaciones de diferentes países
- Fortalecimiento de capacidades: Reforzar la capacidad de respuesta de los países ante emergencias alimentarias
- Información compartida: Difundir datos sobre cuestiones importantes de seguridad alimentaria de interés mundial
Esta red está formada por las autoridades nacionales de casi todos los Estados Miembros de la FAO y la OMS.
RASFF: EL SISTEMA EUROPEO DE ALERTA RÁPIDA
RASFF son las siglas de Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos en inglés (Rapid Alert System for Food and Feed). Este sistema fue creado en 1979 para facilitar el intercambio de información sobre incidentes alimentarios que pudieran suponer un riesgo para la salud pública.
CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA RASFF:
- Funcionamiento 24/7: Proporciona servicio las 24 horas del día, los 365 días del año
- Doble portal de acceso:
- RASFF Window: Portal público donde los consumidores pueden consultar avisos de retirada de productos y seguir investigaciones sobre notificaciones anteriores
- IRASFF: Portal reservado para el intercambio de información entre miembros del sistema
MIEMBROS DEL SISTEMA RASFF
El sistema RASFF está integrado por:
- La Comisión Europea (responsable de la gestión del sistema.)
- La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria).
- Los estados miembros de la UE: cada país designa un punto de contacto nacional (En España es la AESAN)
- Países Asociados: Noruega, Lichtenstein, Islandia y Suiza.
- Países terceros y organizaciones Internacionales

¿CÓMO FUNCIONA EL RASFF?
Cuando un miembro del RASFF detecta un producto alimentario peligroso que puede causar un riesgo grave para la salud, debe informar inmediatamente a la Comisión Europea siguiendo este protocolo:
- Notificación inicial: Transmisión de información mediante formularios estandarizados
- Verificación: La Comisión analiza y valida la información recibida
- Distribución: Envío de la alerta a todos los miembros de la red
- Comprobación: Cada país verifica si el producto está en su mercado
- Respuesta: Comunicación de medidas adoptadas y resultados obtenidos
TIPOS DE NOTIFICACIONES DEL RASFF
Las notificaciones emitidas por el RASFF se clasifican en:

Notificación de alerta:
Se emite cuando un alimento, material en contacto con alimentos o pienso presenta un riesgo grave para la salud. Su objetivo es la detección y retirada inmediata del producto del mercado.
Notificación de información:
Las notificaciones de información se utilizan cuando el alimento, pienso o MCA afectado no presenta un riesgo grave para la salud de la población y no requiere de una actuación rápida. Las notificaciones pueden ser de dos tipos:
- Información para el seguimiento: cuando el producto está en el mercado, o puede comercializarse en otro país, pero no requiere una actuación rápida para su retirada.
- Información para atención: cuando los productos afectados no han sido comercializados o que, con la información disponible, no tendrían que estar presentes en el mercado.
Rechazos en frontera:
Notificaciones sobre partidas rechazadas en fronteras exteriores de la UE por representar un riesgo para la salud, impidiendo su entrada por otras fronteras.
Noticias:
Información relacionada con la seguridad alimentaria y piensos que no se ha notificado como alerta o notificación informativa, pero puede ser interesante para las autoridades de control.
SCIRI- EL SISTEMA NACIONAL DE ALERTA ALIMENTARIA
SCIRI son las iniciales del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información, relacionada con peligros presentes en alimentos, piensos o materiales en contacto con los alimentos, que pueden suponer un riesgo para la salud de las personas o los animales. Este sistema de información se encuentra en vigor desde el año 1987 y está coordinado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
¿QUIÉNES SON LOS PARTICIPANTES DEL SISTEMA SCIRI?
El sistema SCIRI está constituido por una amplia red de colaboradores:
- Autoridades autonómicas: Comunidades y ciudades autónomas
- Ministerios: Sanidad, Agricultura, Consumo, Defensa e Interior
- Sector privado: Industrias alimentarias
- Organizaciones profesionales: Consejos de Colegios Profesionales
- Representación ciudadana: Asociaciones de consumidores y usuarios
- Grupos específicos: Asociaciones de representación de población en riesgo
¿CUÁL ES EL PROCESO DE ACTUACIÓN DEL SISTEMA SCIRI?
Cuando se detecta un problema de seguridad alimentaria, el sistema SCIRI activa el siguiente protocolo:
- Detección inicial: Identificación del problema por cualquier participante de la red
- Apertura de expediente: Creación de un expediente de notificación de alerta
- Recopilación de información: Análisis detallado del producto y riesgo asociado
- Evaluación del riesgo: Determinación de la gravedad y alcance del problema
- Decisión de publicación: Evaluación de criterios para informar al público
- Comunicación pública: Publicación en webs institucionales si procede
- Seguimiento: Verificación de la retirada efectiva del producto
Información Requerida para una Notificación
Para emitir una alerta alimentaria efectiva, se requiere:
- Identificación de la autoridad competente notificante
- Descripción detallada del posible incumplimiento
- Identificación de operadores económicos implicados
- Información específica sobre las mercancías: origen, destino y distribución
- Evaluación del riesgo para la salud pública
- Relación con otras notificaciones o prácticas fraudulentas
Criterios para la Publicación de Alertas
La publicación de alertas alimentarias por parte de AESAN o Comunidades Autónomas se basa en:
- Gravedad del riesgo: Tipo y severidad del peligro identificado
- Disponibilidad del producto: Presencia del producto en el mercado
- Riesgo de brote: Probabilidad de que se produzca un brote alimentario
- Comunicación previa: Existencia de comunicaciones por parte de otras autoridades
- Obligación legal: Cumplimiento del artículo 19 del Reglamento 178/2002
Ante un problema de seguridad alimentaria, o relacionado con MCA, detectado por alguno de los participantes de la red SCIRI (agentes de control oficial, operadores económicos, consumidores…), se inicia un expediente de notificación de alerta alimentaria y se procede a recoger toda la información disponible respecto al producto afectado.
Información requerida para emitir una notificación
- Nombre de la Autoridad Competente que hace la notificación, si ésta es diferente del punto de contacto.
- Descripción del posible incumplimiento.
- Identificación, si procede, de los operadores asociados al posible incumplimiento.
- Información detallada de las mercancías implicadas y sospechosas: origen y destino de las mercancías identificando las CCAA y países implicados.
- Información sobre el riesgo y, en caso necesario, evaluación que lo justifique.
- Indicación de la posible relación con otras notificaciones, prácticas fraudulentas, etc.
Una vez analizada la información, se tendrán en cuenta los siguientes criterios para determinar si la notificación debe ser publicada por parte de la AESAN o las Comunidades Autónomas, a través de las webs institucionales y los canales de comunicación, con el fin de informar a la ciudadanía sobre un riesgo grave relacionado con un producto alimentario que está a la venta:
- Tipo de riesgo asociado al producto afectado.
- Disposición del producto para la población.
- Existencia de un brote alimentario, o que haya una alta probabilidad de que se dé, por parte del producto objeto de la alerta.
- Que haya una comunicación a la población por parte de una CCAA u otro país.
- Tal y como indica el Reglamento 178/2002 en el artículo 19, existe alguna comunicación pública de retirada de un producto por parte del operador afectado.
La publicación de una alerta en la web de la AESAN se hará en el apartado de alertas alimentarias en tres secciones diferenciadas:
- Alertas alimentarias de alérgenos y otras sustancias no declaradas, que pueden generar problemas de salud que en ciertos casos pueden suponer un riesgo grave para las personas afectadas. Las notificaciones estarán relacionadas con los alérgenos, a las sustancias que producen intolerancias y al gluten.
- Alertas alimentarias de complementos alimentarios que contienen sustancias farmacológicamente activas que pueden suponer un riesgo grave para la salud de las personas que los consumen.
- Alertas alimentarias de interés general
Finalmente, las autoridades competentes emitirán un informe del seguimiento de la notificación, indicando si se ha hecho la retirada efectiva del producto implicado, aclarando las causas que han dado lugar a la alerta y estableciendo las medidas correctivas.
En el caso de que el producto afectado haya llegado a algún país miembro de la UE o países terceros, se generará una comunicación original y se transmitirá al punto de contacto único de la AESAN a través del sistema IRASFF.
Así pues, hay que tener en cuenta que un expediente de alerta alimentaria no implica, en todos los casos, que los productos hayan llegado al consumidor, por eso no todas las notificaciones del RASFF o expedientes de alertas alimentarias generan una publicación para mantener informada a la población.
CONCLUSIÓN
Los sistemas de alerta alimentaria —SCIRI a nivel nacional, RASFF en el ámbito europeo e INFOSAN en el plano internacional— constituyen una red de seguridad esencial para proteger la salud del consumidor. Gracias a su capacidad de detección rápida, coordinación entre autoridades y transparencia en la comunicación, España forma parte de un sistema global que actúa de forma preventiva y eficaz ante cualquier riesgo alimentario. Conocer cómo funcionan estas redes no solo refuerza la confianza en la seguridad alimentaria, sino que también ayuda a empresas y consumidores a comprender la importancia de la vigilancia y la colaboración en la protección de la salud pública.





